lunes, 3 de junio de 2013




"El hombre tiene mil planes para sí mismo. El azar, sólo uno para cada uno."
Mencio

Plan B

Ahora sí, a ley de dos semanas para terminar el primer nivel. Los motores ya se están calentando, los resúmenes se están terminando y las recetas están siendo matemáticamente aprendidas.

PERO LA ESTÚPIDA CRESTA DE GALLO NO ME SALE! La cantidad de nata que he tenido que comprar en estos dos meses es exorbitante. Tengo dos semanas para que esto salga perfecto (aunque también estoy rezando que la Selva Negra no me toque, pues es la que tiene esa decoración).

(esa es la forma)

Por si fuera poco, tengo que comenzar a pensar en la pasantía. ¿Dónde será? ¿Cuales opciones tengo? ¿Buscar algo en RD o fuera? Y no puedo evitar sentirme en una entrevista de trabajo cuando te preguntan: ¿Dónde te ves dentro de 5 años? Pues aquí les tengo la respueta "Ni la más P. Idea".

Siguiendo un consejo he tratado de vivir más el ahora y dejar atrás el pasado y delante el futuro. Pero ¿cómo se supone que debemos concentrarnos en el ahora si hemos crecido programados para pensar en el futuro mientras somos atormentados por el pasado. Y para colmo, la sociedad te presiona por todos lados al ponerle una fecha límite a las cosas. Por ejemplo: hay pasantías a las que se tienen que aplicar hasta un año antes! Entonces no puedo darme el lujo de concentrarme solo en pasar este nivel, si no que tengo que estar pensando también en qué voy a hacer cuando termine el programa.

Lo que sí me han enseñado los últimos días (en realidad lo aprendí hace unos cuantos años, pero estos días se encargaron de recordármelo en su máxima expresión) es que no importa la circunstancia en la que te encuentres, siempre debes tener un plan B. Nadie sabe que deparará el futuro. Nadie sabe quien saldrá embarazada, quien morirá, quien se casará o cómo las situaciones que viven las personas cercanas a nosotros podrán afectarnos directa o indirectamente. Así que siempre hay que tener un plan B. Es más, hasta uno C.

Ahora al súper a comprar más nata...

sábado, 18 de mayo de 2013





"Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una."
Voltaire



Felicidad

¿Te has encontrado alguna vez con una persona de esas que tienen una chispa especial y que parece que están ahí solo para alegrarte el día? Son personas que no conocemos y que probablemente nunca volveremos a ver, pero que durante esos cortos minutos en que compartimos el mismo espacio y tiempo hacen desaparecer cualquier preocupación que tengamos. Te hacen ver que la vida es bella y que vale la pena vivirla.

Hoy me encontré con una de esas personas. Estaba en el tren camino a casa y me senté junto a un muchacho que escuchaba música. Era bien parecido pero nada muy fuera de lo común. Era en realidad, un joven muy común. Con una nariz de payaso.

En un principio no lo noté. Pero me llamó la atención su reflejo en el cristal de la ventana. Pensé que había perdido una apuesta y que su amigo estaba ahí para asegurarse que pagara. Pero quien se sentaba a su lado se bajó en la parada siguiente. Intenté concentrarme en otra cosa pero la gran nariz roja seguía atrayendo mi mirada.



Sin darme cuenta mi curiosidad se transformó en una gran sonrisa y lo que estaba dando vueltas en mi cabeza desde la noche anterior se esfumó. Cuando llegó mi parada me puse junto a la puerta moviendo los pies al ritmo de la canción que sonaba en mi MP3. Antes de bajarme giré la cabeza hacia él, me miró, me sacó la lengua y me sonrió. Yo le sonreí también y sentí como la persona que estaba detrás me empujaba un poco recordándome que tenía que salir y  perder la oportunidad de conocer la historia de este chico.

El resto del camino me sentí feliz y di Gracias a Dios por permitirme haber vivido ese momento.

Vamos por el mundo tan concentrados en nosotros mismos y en encontrar nuestra felicidad que no nos damos cuenta que la felicidad no es algo que se alcanza, sino que se vive diariamente y está en los pequeños detalles.

Dejemos por un segundo nuestros problemas y tratemos de ser ese tipo de personas que con un mínimo detalle puede repartir felicidad por el mundo.

¿A quién has hecho feliz hoy?









miércoles, 15 de mayo de 2013




"Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir... Los valientes ni se enteran de su muerte."

Julio César



La teoría de la Curita

Desde niños, cuando teníamos una herida cubierta con una curita y llegaba el momento de quitarla, nos decían que lo mejor era hacerlo rápidamente. Si lo hacíamos despacio entonces el pegamento tiraría de los vellitos y de la piel y causaría más dolor.


En la vida en general también puede ser aplicada esta teoría. Lo mejor es hacer o decir sin rodeos las cosas que nos hacen daño y que pensamos nos causarán dolor. Si no hay forma de evitarlo, si es el único camino posible, entonces por qué torturarnos dándole vueltas y vueltas en la mente. Una vez que hayamos tomado una decisión, lo mejor es llevarla a cabo, tirar de esa bandita lo más rápido posible y seguir adelante.

¿Tienes alguna curita que necesite ser retirada?



martes, 14 de mayo de 2013



 "Si te enamoras de dos personas; quédate con la segunda. Porque si de verdad estuvieras enamorada de la primera, no te habrías enamorado de la segunda"

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